viernes, 23 de enero de 2009

Petición II

La historia continua así:

Creí que ser mesero podría ser el trabajo de mis sueños, pero no lo fue. Era más difícil de lo pensado, muchas desveladas, casi todo el tiempo mal comiendo, mal durmiendo teniendo responsabilidades para las que no estaba preparado. Deje el restaurante mexicano en el que estaba trabajando, pase a una marisqueria donde fui barman, pero era un infierno trabajar ahí por 400 pesos a la semana, cuando en mi anterior trabajo ganaba lo mismo como garrotero (el ayudante del mesero).

Cerca del año de trabajo decidí volver a la escuela, no Querétaro donde vivía, sino fuera, por razones personales más que nada (la ciudad me quedaba chica), así que escogí una ciudad que es muy grande: el Distrito Federal. Tome el examen para la UNAM y para Chapingo. Mis razones eran ayudar al campo mexicano. Tome una buena decisión por razones equivocadas para mi y pague el precio.

Ese precio fue una soledad muy grande, pues era la primera vez que salia de casa y me fui sin amigos, con mi familia más cercana a una hora de camino, esto se debió a que me decidí por Chapingo y mi hermana estaba en el DF.

Hasta aqui por ahora, en el siguiente post contare lo que viví en Chapingo. Con cariño El Loco.

3 comentarios:

El que boga de pie sobre una piedra dijo...

¡Bien por el rescate de las narraciones por capítulos!

Y de verdad espero el siguiente, pues aunque cortos ¡quiero saber más!

Clandestina dijo...

Loco amigo...

ay pero como la hace de emoción!!..jeje

continue..continue...
=)

LA GUERA RODRIGUEZ dijo...

Se me habia pasado comentarte que yo viví dos años en el D.F. y a pesar de estar entre una multitud, y todo lo que ofrece la enorme capital, me sentí mas sola y vacía que nunca en mi vida.

Beso...